Ojo al Arte – Veeduría por las Artes es una veeduría ciudadana creada para ejercer control social sobre la gestión pública relacionada con las artes y, particularmente, sobre la ejecución presupuestal, los procesos de contratación y la correcta aplicación de los recursos públicos destinados a Rock al Parque.
Nuestra labor parte de un principio sencillo:
La cultura financiada con recursos públicos también debe ser transparente.
Rock al Parque pertenece a la historia cultural de Bogotá. Por eso creemos que su importancia exige que la ciudadanía pueda conocer cómo se administra, cómo se contrata, cómo se ejecutan sus recursos y cómo se toman las decisiones que hacen posible el festival.
¿POR QUÉ EXISTE OJO AL ARTE?
Durante décadas, Rock al Parque ha reunido a millones de personas y se ha convertido en uno de los principales referentes culturales de Bogotá.
Pero detrás de cada escenario existen presupuestos, contratos, procesos administrativos, operadores, decisiones y recursos públicos.
Ojo al Arte nace para mirar detrás del escenario.
No para atacar el festival.
No para perseguir artistas.
No para sustituir a las instituciones.
Sino para observar, investigar, documentar y aportar información a la ciudadanía.
NUESTRO OBJETO
La veeduría tiene como objeto vigilar:
La ejecución presupuestal
Seguimos la destinación y ejecución de los recursos públicos relacionados con Rock al Parque.
La contratación pública
Analizamos contratos, procesos, obligaciones, operadores y demás información contractual relacionada con el objeto de la veeduría.
La correcta aplicación de los recursos
Contrastamos lo contratado y lo ejecutado con la información disponible y con los documentos oficiales.
Nuestro trabajo se desarrolla dentro del objeto y las competencias establecidas para la veeduría ciudadana por la legislación colombiana.
¿CÓMO TRABAJAMOS?
Documentar antes de afirmar
Ojo al Arte trabaja principalmente con información pública y fuentes verificables.
Consultamos registros de contratación, documentos oficiales, informes de organismos de control, presupuestos, respuestas institucionales, actos administrativos, entrevistas públicas y otras fuentes documentales relacionadas con nuestras investigaciones.
Nuestro principio es:
Una sospecha no es un hecho. Una acusación no es una prueba.
Por eso buscamos contrastar la información antes de publicarla y diferenciar claramente entre hechos documentados, análisis, preguntas e hipótesis de investigación.
¿QUÉ PUEDE HACER UNA VEEDURÍA?
Como veeduría ciudadana, Ojo al Arte puede ejercer las herramientas reconocidas por la legislación colombiana para el control social.
Entre ellas se encuentran la posibilidad de solicitar información relacionada con los proyectos y contratos objeto de vigilancia, formular observaciones, participar en los espacios de participación previstos por la ley, presentar derechos de petición y poner en conocimiento de las autoridades competentes aquellos hechos que puedan requerir investigación institucional.
Pero hay una diferencia fundamental:
Ojo al Arte vigila; las autoridades competentes investigan y sancionan.
No somos la Contraloría, la Procuraduría, la Fiscalía ni un juez.
Nuestra responsabilidad es observar, documentar, preguntar, informar y ejercer control ciudadano dentro del marco legal.
NUESTROS PRINCIPIOS
OBJETIVIDAD
Buscamos que nuestras conclusiones estén sustentadas en hechos y documentos verificables.
TRANSPARENCIA
Procuramos identificar las fuentes y documentos que sustentan nuestras investigaciones.
INDEPENDENCIA
Nuestra labor de vigilancia ciudadana no está subordinada a los intereses de quienes administran los recursos objeto de seguimiento.
PARTICIPACIÓN
Creemos que los ciudadanos pueden aportar información, preguntas y observaciones al ejercicio de control social.
RESPONSABILIDAD
Diferenciamos información comprobada, interpretación, opinión y asuntos que requieren investigación adicional.
NO SOMOS ENEMIGOS DE ROCK AL PARQUE
Esta es probablemente la declaración más importante de Ojo al Arte.
Queremos que Rock al Parque siga sonando.
Creemos en el festival, en sus artistas, en sus trabajadores, en su público y en su importancia para la cultura de Bogotá.
Precisamente por eso consideramos legítimo preguntarnos cómo se administran los recursos que hacen posible su realización.
No queremos acabar Rock al Parque. Queremos contribuir a sanearlo.
Queremos un festival:
más transparente,
más eficiente,
más justo,
más participativo
y más sostenible.
La vigilancia ciudadana no pretende apagar los escenarios.
Pretende ayudar a que detrás de ellos las cosas funcionen mejor.
MAFIA AL PARQUE: NUESTRO PRIMER DOCUMENTO
Como parte de este proceso, Ojo al Arte publica Mafia al Parque: 30 años de Rock al Parque, su primer documento de investigación.
El libro reúne antecedentes y documentación relacionada con la historia administrativa, contractual y fiscal del festival y constituye el punto de partida documental de nuestro trabajo.
La investigación utiliza registros públicos, documentos oficiales, información contractual, informes de organismos de control y entrevistas públicas.
El libro es de descarga gratuita.
https://drive.google.com/file/d/1dYLcNFozCFKifBH49a74COwStBgxShbP/view?usp=drive_link
UNA VEEDURÍA ABIERTA A LA CIUDADANÍA
El control social no puede construirse únicamente desde una oficina.
Por eso invitamos a participar a artistas, periodistas, trabajadores de la cultura, investigadores, organizaciones y ciudadanos que tengan información relevante para nuestras investigaciones.
Puede aportar documentos, antecedentes, preguntas, observaciones o información que permita abrir nuevas líneas de investigación.
¿Tiene información?
PARTICIPA EN LA INVESTIGACIÓN
Ingrese al menú Contacto en donde encontrará los lineamientos para participar y el correo electrónico a donde puede enviar sus aportes.
NUESTRO COMPROMISO
Ojo al Arte se compromete a ejercer su labor de manera responsable, documentada y dentro del marco legal.
No pretendemos tener la última palabra.
Pretendemos hacer preguntas que deben ser respondidas, poner documentos a disposición de la ciudadanía y contribuir a que la gestión pública pueda ser examinada por quienes tienen derecho a hacerlo.
Porque Rock al Parque es demasiado importante para Bogotá como para que la ciudadanía tenga que elegir entre defender el festival o exigir transparencia.

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